El II Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008 establece como prioridades horizontales, es decir características que deben estar presentes en todas las intervenciones que la Cooperación Española realice, las siguientes:
LUCHA CONTRA LA POBREZA
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES
SOSTENIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL
RESPETO A LA DIVERSIDAD CULTURAL
La Cooperación Española en Bolivia trabaja en la incorporación de estos aspectos en todas sus acciones. En la actualidad se han realizado importantes avances fundametalmente en dos de estas prioridades horizontales:
LUCHA CONTRA LA POBREZA
La definición multidimensional de pobreza se centra en la situación que padece una persona por la carencia de oportunidades y opciones para sostener un nivel de vida digno y abarca ámbitos como: salud, educación, participación social, reconocimiento de la libertad y dignidad del ser humano.
Desde esta perspectiva integral, lo relevante para identificar la pobreza no es tanto el nivel de satisfacción de necesidades conseguido, cuanto la capacidad para alcanzar niveles suficientes de cobertura de esas necesidades.
La lucha contra la pobreza debe constituir una prioridad horizontal que informe al conjunto de acciones de la Cooperación Española, cualquiera que sea el ámbito sectorial en el que aquellas se desarrollen. Este planteamiento encuentra su fundamento en tres postulados ampliamente compartidos por la comunidad internacional:
La convicción de que la extrema pobreza constituye una de las agresiones más manifiestas e incuestionables a la dignidad del ser humano.
La consideración de que la pobreza es fuente de perturbaciones que afectan al conjunto de la comunidad internacional, amenazando de forma grave la gobernabilidad del planeta.
La existencia de una relación comprobada entre pobreza, crecimiento económico y desarrollo social.
A partir de este enfoque se derivan dos consecuencias relevantes: la necesidad de considerar el impacto que tiene sobre la pobreza toda acción de ayuda y la asunción de que la política para erradicar la pobreza descansa en una acción plural a lo largo del conjunto de los ámbitos prioritarios de la ayuda.
El combate contra la pobreza puede desplegarse a través de tres tipos de intervenciones , de acuerdo con la relación que sus objetivos tengan con el fenómeno perseguido:
Acciones dirigidas a los colectivos de pobres. Se trata de acciones que suponen un trabajo directo con los sectores pobres para mejorar sus condiciones de vida.
Acciones con efectos directos sobre la pobreza. Se trata de acciones que afectan directamente a los pobres, aún cuando no se trabaje directamente con un colectivo pobre. En estos casos, los pobres deben ser los principales beneficiarios de la acción.
Acciones con efectos indirectos sobre la pobreza. Actividades que afectan al medio
económico, político, social o institucional que resulta crucial para combatir la pobreza.
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS El enfoque integral del desarrollo, teniendo como objetivo final y prioridad horizontal la lucha contra la pobreza, tiene una doble implicación en el ámbito de los derechos humanos. En primer término, al situar al ser humano como principal agente, protagonista y destinatario de la política de desarrollo, hace del reconocimiento de los derechos humanos una condición sine qua non para su autorrealización personal y desarrollo de las capacidades humanas. En segundo término, y desde ese mismo entendimiento, apunta la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales de todos los actores del desarrollo, donantes, gestores y socios, en la promoción, defensa, protección y garantía del ejercicio de los mismos.
Este enfoque integral, hace de los Derechos Humanos una prioridad de carácter horizontal, el enfoque basado en los derechos humanos debe presidir todas las actuaciones de la Cooperación Española, y de sus actores, en sus distintas fases, instrumentos y mecanismos. Desde ese entendimiento, el fortalecimiento de las capacidades institucionales, sociales e humanas se encuentra indisolublemente unido al respeto, promoción y garantía de los derechos humanos, encontrando su fundamento tanto a nivel internacional, como regional y estatal.
El enfoque horizontal de los derechos humanos y participación democrática supone integrar esta perspectiva en todas las iniciativas y actuaciones de la Cooperación Española, tanto en los análisis como en el desarrollo de las actuaciones en tres niveles diferenciados :
En el diálogo y negociación políticos
En la planificación estratégica de la Cooperación Española
En el seguimiento y evaluación orientados a resultados .
IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES
La igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres es un objetivo de desarrollo acordado en diversas cumbres de las Naciones Unidas, y asumido por España. Está ampliamente reconocido que la igualdad entre las mujeres y los hombres en todos los grupos de edad es un factor fundamental para luchar de forma efectiva y eficaz contra la pobreza.
La perspectiva de género es la consideración de las condiciones, situaciones y necesidades particulares de las mujeres y de los hombres y de las relaciones entre ambos en una sociedad determinada. La integración de esta perspectiva, o transversalidad, en la cooperación internacional significa tener en cuenta de forma sistemática estas diferencias en el conjunto de las políticas y acciones de desarrollo.
El aumento de las capacidades y la autonomía de las mujeres, traducción del concepto inglés “ women empowerment ”, se entiende como el proceso a través del cual las mujeres amplían sus capacidades a partir de la existencia de alternativas y oportunidades para ello.
Las acciones específicas son las medidas para evitar o compensar las desigualdades, y especialmente para aumentar las capacidades y la autonomía de las mujeres.
Estrategia de la Cooperación Española para la integración de de la perspectiva de género
Para conseguir avanzar progresivamente hacia la equidad de género en los países en desarrollo, la política de cooperación internacional española entiende que es necesario, por un lado, integrar la perspectiva de género en todas sus actuaciones. Por otro, fortalecer esta estrategia con la implementación de acciones específicas a favor de las mujeres de todas las edades. En este último punto, el presente Plan Director plantea el aumento de las capacidades y autonomía de las mujeres como un objetivo estratégico de la Cooperación Española en sí mismo, estableciendo unas prioridades sectoriales para alcanzarlo, tal como se recoge en el apartado respectivo.
Dentro de los mecanismos considerados para la integración de la perspectiva de género en la política española de cooperación internacional, están:
a. Fortalecimiento institucional de la Cooperación Española en materia de género.
b. Promoción del diálogo político sobre temas de género.
c. Coordinación y cooperación entre los distintos actores de la Cooperación Española en materia de género.
SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE
El medio ambiente debe entenderse como un concepto integrado que incluye desde la protección de altos valores naturales reconocidos como tales (biodiversidad, áreas protegidas, agua, etc.) hasta el “saneamiento” del medio ambiente urbano e industrial pasando por la gestión sostenible de los recursos naturales y el desarrollo de tecnologías limpias y energías renovables.
Este hecho es reconocido en los actuales acuerdos internacionales en esta materia, a los cuales se ha sumado España: la Convención de las NU de Lucha contra la Desertificación, el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Convención Marco de NU sobre Cambio Climático. En estas Convenciones, en la misma línea que la establecida en la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1992) y el Programa Agenda 21, la componente humana es reconocida tanto como un elemento de presión como de potenciación de la protección ambiental.
Por tanto, en el ámbito internacional, suscrito también por España, se reconoce no sólo el papel que el factor humano está jugando en la falta de sostenibilidad del desarrollo sino también la necesidad de abordar la gestión del mismo desde una perspectiva integral.
a. Aplicación de herramientas para la consideración de los aspectos ambientales en los proyectos y programas de la Cooperación Española
La evaluación ambiental preliminar.
La evaluación de impacto ambiental (EIA).
Las auditorias ambientales.
La evaluación de peligros.
Los sistemas de gestión medioambiental.
La evaluación ambiental estratégica (EAE).
La evaluación ex post.
b. Formación y sensibilización
Se desarrollará a dos niveles:
Actuaciones de formación en los países en los que trabaje la Cooperación Española.
Actuaciones de formación y sensibilización en España. Para ello, se diseñará, por un lado, un programa de formación para el personal que trabaja en instituciones y organizaciones que realizan cooperación al desarrollo en España y, por otro, un plan de sensibilización para difundir los contenidos medioambientales a la sociedad española.
c. Desarrollo del componente ambiental de las Estrategias País de la Cooperación Española
Los Documentos de Estrategia de País (DEP) deberán incluir un análisis sintético de los aspectos ambientales estratégicos, lo que permitirá que desde el primer momento exista una sensibilidad y una idea de posibles problemas y oportunidades. Deben consolidarse los contenidos ambientales de las Comisiones Mixtas.
d. Investigación
Es esencial la vinculación de los centros de investigación, sobre todo del país destinatario, con los proyectos de cooperación, a través de programas de investigación con visión interdisciplinar. Sería positiva la creación, en origen y en destino, de una red de expertos estructurados por especialidades que participaran en los proyectos de forma puntual y a petición de los ejecutores.
RESPETO A LA DIVERSIDAD CULTURAL
Como señala el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 del PNUD, para avanzar en la lucha contra la pobreza, primero se debe enfrentar con éxito el desafío de construir sociedades inclusivas y diversas en términos culturales. La libertad cultural y el derecho a la diversidad constituyen una parte fundamental del desarrollo humano puesto que, para vivir una vida plena, es importante poder elegir la identidad propia sin perder el respeto por los demás o verse excluido de otras alternativas. Como destaca la Declaración de la UNESCO, el reconocimiento de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto a la dignidad de la persona humana.
La política española de cooperación internacional ha de propiciar el respeto de y el reconocimiento de la diversidad, como una prioridad horizontal, en todos los procesos de desarrollo, entendiendo que éstos conllevan necesariamente cambios culturales. Por ello, debe profundizar en el conocimiento de la dimensión cultural de las sociedades con las que trabaja. De este modo, podrá contribuir a la creación de sociedades más incluyentes mediante el apoyo a políticas que reconozcan de forma explícita las diferencias culturales.
En este contexto, la cultura es entendida en un sentido antropológico, como el conjunto de modos de vida, costumbres, tradiciones, creencias y manifestaciones materiales de una sociedad determinada. No se trata de un conjunto estático de valores y prácticas, sino de una realidad cambiante y dinámica que se redefine continuamente en función de los cambios de la sociedad y los cuestionamientos e intercambios de ideas que se da entre las personas y los grupos (PNUD, 2004).
De este modo, la diversidad cultural es vista como una parte de esta realidad, que también cambia y se transforma, y que puede dotar de gran riqueza a la sociedad siempre en el marco de la defensa de la libertad de los grupos para definir su propia identidad. La promoción de la diversidad cultural será un valor en la medida en que contribuya a la libertad cultural , es decir, a la libre elección de las personas para vivir y ser aquello que prefieran.
Las actuaciones de la Cooperación Española han de integrar un análisis, estudio y conocimiento de las realidades culturales en las que se insertan las intervenciones como una premisa básica.
Para ello, se establecen los siguientes mecanismos:
1) Integración del estudio y análisis de la dimensión cultural en las fases del Ciclo del proyecto y en los documentos programáticos:
2) Fomento de la investigación sobre cultura.
3) Participación y diálogo sobre la cultura en espacios internacionales.
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